Comprobación de la verdadera virilidad
A partir del suceso, verdad o mentira, de la Papisa Juana, se creó también el rito, verdad o leyenda, sobre la comprobación de la verdadera virilidad del que era elegido Papa.
El método consistía en sentar al Cardenal que había sido elegido mediante votación mayoritaria en una silla: la sedia stercoraria, que tenía un agujero en el medio donde los genitales papales colgaban libremente. Después, un miembro de la iglesia comprobaba la existencia de testículos y proclamaba “Duos habet et bene pendentes”, que quiere decir, “Tiene dos y cuelgan bien”. A esto los asistentes responderían “Deo Gratias”, o “Gracias a Dios”.
Al no haber seguridad en si la ceremonia era real o no, hay ciertos problemas en algunos datos.
No se tiene plena seguridad de si el encargado de la comprobación era un diácono o un joven cardenal, ni si la revisión se realizaba por medio del tacto, palpando por debajo, o si era a ‘simple’ vista.
También, hay variaciones en lo que debía decir el inspector al comprobar lo que buscaba. Algunos dicen que además de “Duos habet et bene pendentes”, se podía decir “Testiculos habet” o solo “Habet!”.
Por lo demás, se conservan los dibujos de Lawrence Banka sobre la prueba de Inocencio X.
El Papa Adriano VI puso fin definitivo a esto al abolir la costumbre en el siglo XVI.
Aquí se puede observar como se realiza el rito al papa, para asegurarse de su verdadera virilidad. Como se dice: el representante de Dios en la tierra solo puede ser un hombre.
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